EL CAPITALISMO YA ESTÁ LARVADO EN NUESTRAS VIDAS

Si hay un valor que hace la diferencia entre una sociedad violenta e injusta y una sociedad pacífica y progresista ¡es el valor de la tolerancia y la equidad social! María Clemencia de Santos

La realidad es muchas veces injusta. -La política busca compensar la injusticia de la realidad con una sociedad justa. El capitalismo, sin embargo, es un sistema injusto si lo miramos con los ojos de la gente pobre (dominación de una mayoría por una minoría, sumisión de los intereses comunes a ciertos intereses privados), que nos lleva a una sociedad injusta, y en ningún momento lo esconde, es más, justifica su injusticia aludiendo a que es reflejo de la naturaleza (ley de la selva, lucha por la supervivencia…).

El capitalismo busca el beneficio de unos pocos a costa de la mayoría (que unos pocos vivan muy bien y el resto mal o muy mal). Para ello el capitalismo necesita privatizar, que sea de unos pocos lo que antes era de todos. Así funciona el capitalismo, privatizando los beneficios (por ejemplo, la educación) y socializando las pérdidas -No es de extrañar que la política (la organización de la polis, es decir, de lo público, lo que es de todos) quede sometida a la economía.

¿Pero por qué seguimos aferrándonos al capitalismo si es un sistema injusto que no para de generar deshechos humanos? ¿Por qué desconfiamos de los políticos pero seguimos confiando en el capitalismo? Si el capitalismo nos lleva a una sociedad injusta, ¿por qué preferimos entonces una sociedad injusta, si ya Rawls nos mostró que lógicamente es preferible una sociedad justa?

¡Pues porque no somos lógicos sino psicológicos!

La lógica y el sentido común son los grandes problemas de la izquierda anticapitalista, porque no somos lógicos sino psicológicos, y el capitalismo es muy débil lógicamente; pero es casi insuperable psicológicamente, pues es muy difícil luchar contra una ilusión (estar arriba, consumir como los ricos). El éxito del low cost pone de manifiesto que tenemos que gastar menos pero no queremos consumir menos. –Siempre será más fácil derrotar una idea que un deseo (triunfar, hacerse rico, ser élite) o un sueño (el sueño americano). Si algo nos ha demostrado el Estado, es que el obrero sin lugar a dudas desea ser burgués, aunque odie el capitalismo. Al menos vivir como él también es un logro (la envidia al burgués, a veces es más grande que el orgullo de serlo). Por ello, creo que todo movimiento social contra el capitalismo debe atacar no tanto su “lógica” (acumulación, crecimiento…) como su “psicológica” (mostrar la falacia del “sueño americano”)

Finalmente quiero ser enfático en reconocer que yo vivo como capitalista y me odio por eso, pero mi perro se atiende en clínica, siempre trato de usar el perfume que me gusta y andar en mi auto, aunque el precio de la bencina me sangre de a poco.

El capitalismo se basa en la competición y el beneficio (económico y a corto plazo), conceptos que aparecen ligados: Si te esfuerzas, compites y ganas, por lo tanto si triunfas, llegarás a rico. No olvidemos que con el capitalismo ya no hay ricos y pobres, sino vencedores y perdedores (losers). Y mientras haya personas que admiren a los triunfadores (empresarios, ladrones, futbolistas), el capitalismo seguirá siendo un muerto que goce de la más envidiable salud.

Escribió para Tejemedios:
MARIO HUNKEL VENEGAS
Sociólogo chillanejo
Pontificia Universidad Católica