Hoy no quiero escribir de personas, no quiero escribir de la gente que me arruina la vida, tampoco quiero tirar esa piedra que tanto me tienta en la mano. Hoy quiero darle la espalda a todos los que caminan en dos patas y andan en cuatro ruedas. -Ya no soporto a estos animales que te pasan a llevar cuando caminas por la calle, porque aunque quieras andar lento, la gente te apresura ¿y para qué? ¡Para ir a hacer cualquier huevada sin importancia! -Hoy quiero ser chucheta y quiero decirle a una señora que vive en el Parque Lantaño, que tiene un auto Toyota rojo con aire acondicionado, vidrios negros, y que siempre anda con un gato de peluche en el vidrio de atrás, que la luz amarilla no es para acelerar y mandar a la cresta a todos los pobres peatones sudorosos. También quiero decirle que por mucho que se tiña el pelo rubio, seguirá siendo una negra hedionda y desubicada…Y deje de tocarle la bocina a la nana para que le abra el portón, o acaso está inválida, mueva el potito y aproveche de lavárselo. (Desahogo literario) Esto me encanta porque después que lo publican yo se lo pego en su Facebook care palo…Justicia social no más.
Ahora me pongo serio, y luego de ese desenfreno verborrágico, vuelvo a tomarme el clonex y procedo a escribir lo que realmente hoy me importa.
Yo vivo en una ciudad de muchas plazas, pocas calles centrales con árboles, pero con avenidas aún bastante verdes y debo reconocer, bien cuidadas. Que si el corte de los árboles era necesario o no, me importa un pepino, yo de eso no opino. Soy de una ciudad, histórica, ruidosa, de aire espeso y ahumado, en la que pocos tienen tiempo, y el tiempo sólo se mide por el reloj. -Alguna vez esta fue una ciudad bella; en el tiempo en el que aún la amábamos. Ahora de todo eso queda poco, o casi nada; cada día hay menos tiempo y más Mall, y más estacionamientos; menos casas viejas con viejos patios secretos, y más torres de vidrio y cemento; menos árboles, y más carteles y anuncios; más calles y semáforos; y menos veredas grandes, con bancos en las esquinas para los viejos y los paseantes. -Pero yo tengo un perro. Y es por eso, tal vez, que cada tarde camino la ciudad a su paso, sin tiempo. Dejo atrás la prisa y me adentro en el espacio de los perros. Voy por las calles como un perro; miro el mundo con ojos de perro; llego hasta una plaza con perros; me acerco a otros que, como yo, vienen con sus perros; y hablamos de perros. Y el tiempo pasa, o no pasa -es igual- y la ciudad moderna y gris, la ruidosa ciudad de humo y tubos de escape se queda por un momento callada. Porque sólo un perro hace que una vereda sea algo más que un lugar de paso, y una esquina algo mejor que sólo el encuentro de dos calles. Y que esa plaza se vuelva cada tarde un inmenso jardín con vida.
Todos los perritos fueron alguna vez mascotas, que tuvieron la mala suerte de tener amos irresponsables, ignorantes o simplemente eran más animales que ellos. La mayoría de los perros callejeros fueron sanos, felices y cariñosos, y sin tener nada malo los botaron como si fueran basura.
Recuerden que un perro es un ser vivo capaz de sentir dolor, frío, hambre y frustración al igual que nosotros. A diferencia de lo que mucha gente piensa, los perros no son animales exitosos en el mundo salvaje, ya que han condicionado su evolución a nosotros: son pésimos cazando y no tienen una buena tasa de supervivencia.
Según el proyecto de ley en Chile, un perro abandonado es aquella mascota que no tiene la vigilancia de una persona responsable o que deambula suelto sin su identificación. También se establece que el animal potencialmente peligroso, será todo animal que ha sido calificado como tal por una autoridad competente, según un reglamento señalado. En ese sentido, quiero añadir que lo que estamos tratando de conciliar son los intereses particulares con los colectivos, por lo tanto, no es una tarea fácil. Hay un tema importante que es la tenencia irresponsable de animales y que ha generado problemas sanitarios y sociales, especialmente, con los perros abandonados, pasando a ser ellos los malos de la película y no nosotros, así de loco está el mundo.
Hoy podemos clasificar a los perros que deambulan libres por los espacios urbanos de Chillán y de cualquier ciudad de Ñuble en tres grupos bien definidos (sin excepción):
1-Perros con amos de mierda -negligentes que se desentienden de sus perros- Sus amos para ahorrarse “problemas” los dejan salir para que coman, caguen y paseen fuera de casa.
2-Perros que alguna vez fueron mascotas y han sido abandonados por sus amos (en inglés se les llama stray dog). Y andan hediondos, feos, con garrapatas, heridas de guerra y desnutridos (todos los hemos visto)
3-Perros que han nacido en la calle (son hijos del desamor del hombre, de la prevaricación del que se cree cristiano o decente) y nunca han tenido un amo. Como mucho, alguien se apiada y les tira una caja de cartón para que vivan, pero en la calle, en el calor del verano y el frío del invierno, en la humedad de la lluvia, esperando a su amiga…la muerte. (Vida de perros)
Un perro es completamente sincero. No puede fingir...las personas te utilizan a cada rato y fingen no hacerlo, mientras que los perros te utilizan con total honestidad, porque no tienen otra elección, no tienen una pizca de falsedad en su alma. Yo sólo se que hasta que hayas amado a un animal, una parte de tu alma aún seguirá dormida.
Mi ciudad está llena de perros, muchos son vagos y verlos me da pena, pero también rabia, porque esa tremenda vitrina de mi ciudad, que es la calle, es el vidrio donde podemos ver cómo somos realmente, cómo soy realmente, y me sigue dando repulsión lo que veo…
Para Tejemedios escribió:
MARIO HUNKEL VENEGAS
Cientista Político y Administrador Público
Pontificia Universidad Católica